Sin
fraudes
Todos
los arroyos confluían en el lago
Un
misterio tempestuoso, áspero, tosco
Alborotados
iban y venían, casi locos
Pescadores
rudos con manos callosas
Inclinaban
sus cabezas desgreñadas
Leales
a sus costumbres folklóricas
Bailaban
severos sobre las duras rocas
Provocaban
el oleaje agitado, casi violento
En
gran número empujaban sostenido
Seducidos
por la violinista inspiradora
Aparecieron
en la orilla pedregosa
Danzando
bajo las aguas critalinas
Alegres
sacaron su cosecha merecida
Caras
pintadas en el centro de la villa
Sin
fraudes, leales, directos, solidarios
Un
pueblo salvado, amado, florecido
Muy
lejos del mundo gris y ordinario
Sin
bolsillos, sin accidentes, sin antenas
Más
cerca de las estrellas, del espíritu
Con
fuego sagrado, con amor eterno

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